En un momento en el que tanto hablamos de futuro, sostenibilidad y transición energética, hay algo que no siempre recibe el reconocimiento que merece: las personas que, con su tiempo, su vocación y su compromiso, están sembrando ese futuro desde la base.
Hoy quiero detenerme a expresar mi profunda admiración hacia los profesionales de las instalaciones eléctricas y de telecomunicaciones que están participando activamente en iniciativas de divulgación en centros de formación de toda España.
Especialmente, en el programa “Agentes Energéticos” de la Fundación Feníe Energía.

Profesionales que salen de su día a día, de sus empresas, de sus obras, de sus responsabilidades… para entrar en aulas de educación primaria. Para hablar con niños y niñas. Para despertar curiosidad. Para sembrar valores.
Porque lo que están haciendo va mucho más allá de explicar qué es la electricidad o cómo funciona una instalación.
👉 Están transmitiendo respeto por la energía.
👉 Están inculcando conciencia sobre el consumo responsable.
👉 Están mostrando que detrás de cada enchufe, cada conexión o cada sistema hay conocimiento, esfuerzo y profesionalidad.
Y, sobre todo, están dignificando una profesión.
Una profesión esencial, bonita y con un papel absolutamente protagonista en el presente y el futuro de nuestra sociedad.
Porque no podemos hablar de transición energética sin hablar de ellos.
No podemos hablar de descarbonización sin contar con su conocimiento.
No podemos construir un futuro sostenible sin quienes lo hacen posible cada día con sus manos.
Estos profesionales no solo instalan, reparan o mantienen.
También educan. Inspiran. Construyen vocaciones.
Y eso, en un momento en el que tanto necesitamos acercar a los más jóvenes al mundo de la Formación Profesional y de los oficios, tiene un valor incalculable.
Gracias por ser ejemplo.
Gracias por vuestro compromiso.
Gracias por ayudar a construir, desde las aulas, una sociedad más consciente, más preparada y más sostenible.
Porque el futuro no solo se diseña…
👉 también se enseña.