Antoni Ruiz

Formación continua: la verdadera clave para no quedarse atrás en el siglo XXI

Ni una carrera eterna ni acumular másteres por inercia. En el contexto actual, lo que realmente marca la diferencia es la formación continua, especializada y alineada con las demandas reales de la sociedad y de los sectores industriales y productivos.

Vivimos en un entorno laboral en constante transformación, profundamente influido por la digitalización, la transición energética, la eficiencia, la sostenibilidad y la innovación tecnológica. Según el The Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, el 85 % de los empleos de 2030 aún no existen. Este dato, más que generar incertidumbre, debería impulsarnos a tomar conciencia de una realidad incuestionable: nuestro futuro profesional depende de lo que hagamos hoy.

Las carreras profesionales ya no son trayectorias lineales y cerradas. Son caminos dinámicos, en evolución permanente, donde la capacidad de actualizar conocimientos, adquirir nuevas competencias y reorientar el rumbo se convierte en una ventaja competitiva. Las empresas ya no buscan currículums extensos, sino perfiles actualizados, flexibles y con capacidad de adaptación.

No es casualidad que ocho de cada diez personas sientan la necesidad de seguir formándose a lo largo de toda su vida profesional. La formación continua permite desarrollar habilidades técnicas y transversales clave, mejorar la empleabilidad y responder con agilidad a un mercado que avanza a gran velocidad. Hoy, el verdadero valor profesional está en aprender de forma constante y conectada con la realidad del sector.

En este contexto, cobra especial importancia la formación impulsada desde las propias empresas y orientada a colectivos profesionales concretos. BAXI Academy es un claro ejemplo de cómo se debe actuar. No solo habla de innovación, eficiencia energética o sostenibilidad: lo demuestra con hechos. A través de una oferta formativa constante, especializada y en evolución permanente, BAXI acompaña a los profesionales del sector en su crecimiento, anticipándose a los cambios y aportando conocimiento práctico y actualizado.

Este modelo de formación —ligado a la realidad tecnológica, a las nuevas energías, a la eficiencia y a la sostenibilidad— es el que garantiza una alta capacitación y una elevada empleabilidad, justo lo que exige el siglo en el que estamos. Formación pensada no para acumular títulos, sino para resolver problemas reales, mejorar la productividad y aportar valor al conjunto de la sociedad.

Frente a un entorno que exige agilidad, innovación y responsabilidad individual, el profesional que toma el control de su aprendizaje y apuesta por la formación continua tendrá, sin duda, un futuro más sólido y prometedor. Porque hoy, más que nunca, aprender no es una opción: es una necesidad estratégica.

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