Ni una carrera eterna ni acumular másteres por inercia. En el contexto actual, lo que realmente marca la diferencia es la formación continua, especializada y alineada con las demandas reales de la sociedad y de los sectores industriales y productivos.
Vivimos en un entorno laboral en constante transformación, profundamente influido por la digitalización, la transición energética, la eficiencia, la sostenibilidad y la innovación tecnológica. Según el The Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, el 85 % de los empleos de 2030 aún no existen. Este dato, más que generar incertidumbre, debería impulsarnos a tomar conciencia de una realidad incuestionable: nuestro futuro profesional depende de lo que hagamos hoy.
Las carreras profesionales ya no son trayectorias lineales y cerradas. Son caminos dinámicos, en evolución permanente, donde la capacidad de actualizar conocimientos, adquirir nuevas competencias y reorientar el rumbo se convierte en una ventaja competitiva. Las empresas ya no buscan currículums extensos, sino perfiles actualizados, flexibles y con capacidad de adaptación.
No es casualidad que ocho de cada diez personas sientan la necesidad de seguir formándose a lo largo de toda su vida profesional. La formación continua permite desarrollar habilidades técnicas y transversales clave, mejorar la empleabilidad y responder con agilidad a un mercado que avanza a gran velocidad. Hoy, el verdadero valor profesional está en aprender de forma constante y conectada con la realidad del sector.





En este contexto, cobra especial importancia la formación impulsada desde las propias empresas y orientada a colectivos profesionales concretos. BAXI Academy es un claro ejemplo de cómo se debe actuar. No solo habla de innovación, eficiencia energética o sostenibilidad: lo demuestra con hechos. A través de una oferta formativa constante, especializada y en evolución permanente, BAXI acompaña a los profesionales del sector en su crecimiento, anticipándose a los cambios y aportando conocimiento práctico y actualizado.
Este modelo de formación —ligado a la realidad tecnológica, a las nuevas energías, a la eficiencia y a la sostenibilidad— es el que garantiza una alta capacitación y una elevada empleabilidad, justo lo que exige el siglo en el que estamos. Formación pensada no para acumular títulos, sino para resolver problemas reales, mejorar la productividad y aportar valor al conjunto de la sociedad.
Frente a un entorno que exige agilidad, innovación y responsabilidad individual, el profesional que toma el control de su aprendizaje y apuesta por la formación continua tendrá, sin duda, un futuro más sólido y prometedor. Porque hoy, más que nunca, aprender no es una opción: es una necesidad estratégica.