22/06/2026•Opinión•Antoni Ruiz
Publicado en: C Material Eléctrico
Durante el último año he tenido la oportunidad de visitar numerosos centros de Formación Profesional, empresas instaladoras, distribuidores, fabricantes y entidades del ecosistema eléctrico en prácticamente toda España. Y hay una conclusión que se repite en cada conversación, en cada aula y en cada empresa: la nueva FP ya no es una opción; es el eje sobre el que se va a sostener el futuro del sector.
La transformación que vive la Formación Profesional no es cosmética ni temporal. Es profunda, estructural y, sobre todo, irreversible. La nueva ley ha puesto sobre la mesa un modelo que conecta la educación con la empresa, que dignifica los oficios técnicos y que sitúa al alumnado en el centro de un itinerario profesional real. Pero este avance solo será efectivo si todos los actores implicados deciden moverse al mismo ritmo.

Un sector que necesita talento… Y lo necesita ya
El sector eléctrico convive desde hace años con una paradoja difícil de justificar: hay más trabajo que nunca, pero faltan profesionales para hacerlo.
La transición energética, la digitalización de instalaciones, la electrificación de procesos y la creciente demanda de perfiles técnicos han tensionado la cadena de valor. Las empresas buscan talento y no lo encuentran con la rapidez que necesitan. Mientras tanto, miles de jóvenes siguen sin conocer las oportunidades reales que ofrece la FP en nuestro sector.
Aquí es donde la nueva Formación Profesional puede marcar la diferencia.
La FP como puente entre dos mundos que deben entenderse
El nuevo modelo formativo acerca al alumnado a la empresa desde el primer día. No solo enseña contenidos técnicos: enseña cultura profesional, hábitos, competencias y visión de futuro. Pero para que esta conexión funcione, no basta con que los centros educativos hagan su parte.
–Las empresas deben asumir que formar talento es una inversión estratégica, no un favor.
–Los centros necesitan apoyo, recursos y una relación estable con el tejido empresarial.
–Las asociaciones sectoriales deben liderar espacios de coordinación y anticipación.
–La sociedad tiene que dejar atrás prejuicios que han frenado durante décadas la elección de itinerarios técnicos.
Porque la realidad es clara: sin técnicos no hay instalaciones, no hay mantenimiento, no hay transición energética y no hay competitividad.
Motivos para creer en el cambio
A pesar de los retos, hay razones para ser optimistas. En cada visita encuentro docentes comprometidos, empresas que ya han entendido la importancia de abrir sus puertas y jóvenes que descubren en la FP un camino sólido para construir su futuro. El talento existe. El potencial también.
Lo que falta es acelerar.
Un reto colectivo que definirá el futuro del sector
El sector eléctrico se encuentra ante una oportunidad histórica: convertir la Formación Profesional en el motor del relevo generacional y de la competitividad industrial, aunque esta oportunidad no se materializará sola. Requiere coordinación, visión y una implicación real por parte de todos.
La nueva FP no forma únicamente trabajadores; forma profesionales capaces de adaptarse a un mundo tecnológico, sostenible y en constante evolución. Y ese es el valor que debemos proteger, impulsar y comunicar.
No podemos permitirnos llegar tarde.
No esta vez.
El futuro del sector eléctrico dependerá, en gran medida, de lo que hagamos hoy con la Formación Profesional. Y solo desde el trabajo conjunto podremos transformar este desafío en una oportunidad compartida.