Esta semana he tenido la última mentoría del año con mi alumno de Formación Profesional, dentro del voluntariado que realizo con la Fundación Impulsa. Y no podía haber una mejor manera de cerrar el año.
La mentoría no va solo de orientar académicamente o hablar de salidas profesionales. Va, sobre todo, de escuchar, de generar confianza y de acompañar a jóvenes que muchas veces solo necesitan que alguien crea en ellos y les recuerde que su camino —aunque no siempre sea fácil— tiene sentido y futuro.

Esta semana he tenido la última mentoría del año con mi alumno de Formación Profesional, dentro del voluntariado que realizo con la Fundación Impulsa. Y no podía haber una mejor manera de cerrar el año.
La mentoría no va solo de orientar académicamente o hablar de salidas profesionales. Va, sobre todo, de escuchar, de generar confianza y de acompañar a jóvenes que muchas veces solo necesitan que alguien crea en ellos y les recuerde que su camino —aunque no siempre sea fácil— tiene sentido y futuro.